Ser o no ser… coach

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Últimamente son muchas las noticias preocupantes que nos ofrecen listados muy extensos de pseudoterapias entre las cuales, a veces, aparece la palabra coaching entreverada por todo tipo de sanaciones de efectos desconocidos que me ponen los pelos de punta. Y ciertamente la palabra coaching aplicada de forma espiritual o transpersonal siempre me ha inquietado bastante. Es más, me genera rechazo. Nada más lejos de la realidad del coaching entendido como un proceso de acompañamiento a una persona que ha decidido avanzar, proponerse metas y llegar a ellas, descubriendo y apoyándose en sus puntos fuertes y valores personales. No hay nada de «vidente» en un coach y el proceso se fundamenta siempre en técnicas e indicadores de eficacia objetivos.

En este post me gustaría explicaros qué es un coach para poder decir que es un coach…y así preveniros de todo ese intrusismo y enaltecer de alguna forma esta socrática profesión.

Como muchos sabéis acabo de conseguir al nivel de acreditación como “Coach Ejecutivo Certificado Profesional” de Aecop (Asociación Española de Coaching Ejecutivo y Organizativo). Cuando busquéis un coach aseguraros de que esté acreditado por alguna de las asociaciones españolas o europeas (Aecop, Asesco, Icf…), esto será la mejor garantía para un proceso con fundamento. Para lograr estas acreditaciones los requisitos son muy amplios, os contaré un poco en qué consiste la acreditación.

Para empezar debes haber realizado una formación reconocida por esta asociación, en mi caso el Master de Coaching Ejecutivo de la Universidad de Deusto, Master con M, de esos de 75 ECTS y TFM…pero TFM hecha de verdad, de mi puño y letra, ¿eh? Para ese trámite elegí el tema “El impacto del mindfulness en la práctica del coaching”, aquello fue en 2013… ha llovido mucho mindfulness desde entonces en el mercado…del bueno y del menos bueno…

Continuando con el proceso de acreditación, hay que demostrar la realización de una serie de horas de práctica, de realización de sesiones de coaching, según el nivel al que se quiera acceder estas horas van de 50 a 2500 horas. Ahora mismo ando por 800 y voy sumando horas a mi pasión por el talento.

Tenemos que adjuntar también cartas de clientes con referencias sobre los procesos, presentar un certificado de supervisión de procesos realizado por un coach senior acreditado (esto quiere decir que a un coach debe supervisarlo otro coach más veterano), aportar la grabación de un proceso  real con un cliente, y justificar los años de experiencia profesional con competencias de dirección, coordinación y desarrollo de personas o equipos. También hay que demostrar la participación en un proceso de coaching como coachee (es decir, que te hayan hecho coaching) y aportar cartas de presentación de miembros acreditados. Para la acreditación senior será fundamental añadir además experiencia como formador, publicaciones y artículos en el ámbito del coaching.

Bueno, llegar hasta aquí fue bastante intenso (suena a excusa para todos aquellos que esperaban mis posts y estos no llegaban) a la par que enriquecedor, como todos los retos. Una vez conseguida la primera fase quedan otras dos, la primera, una entrevista donde se valoran las competencias de coaching ejecutivo, aquí os adjunto el enlace donde se detallan http://aecop.net/wp-content/uploads/2017/02/Diccionario_Competencias_AECOP.pdf

Dicha entrevista fue larga e interesante, la entrevistadora, muy preparada, iba haciéndome preguntas sobre mi trayectoria y sobre los procesos de coaching realizados haciendo especial hincapié en los momentos críticos vividos en los procesos.

Si el resultado de esta entrevista, que era grabada, obtiene el visto bueno del comité acreditador, pasas a la última fase, en la que te entrevista (examina) un coach senior acreditador, en mi caso un encantador psicólogo y coach andaluz con el que conversé por Skype durante casi dos horas siendo consciente de que como experto que era iba sonsacándome sin que me diera cuenta todo tipo de detalles sobre mis competencias, las técnicas que utilizo, las que conozco y las que no, valorando mi forma de afrontar clientes complicados y gestionar los procesos. Valorando también, por qué no decirlo, que el amueblamiento de mi mente fuera el necesario para poder acompañar a otras personas en la consecución de sus metas y objetivos de una forma saludable y equilibrada.

Después de esta entrevista, el coach senior pasa un informe y es el comité acreditador el que concede la acreditación.

Como un acomodador que enciende su linterna y acompaña a la persona a su butaca para que no se caiga…o como esa escalera que puesta para subir a un avión, una vez utilizada se retira y queda lo importante, el logro, las personas, el vuelo…así me siento después de haber descubierto que el éxito de un proceso de coaching es que una persona decida hacerlo poniendo todas sus fuerzas en ello.

Maravillosa profesión ésta destinada a encender bombillas y a sujetar escaleras. Queridos amigos, esto es un coach.

Gracias por vuestras felicitaciones.


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